Los padres de las dos chicas involucradas en el incidente a la salida del boliche quieren asumir el rol de querellantes. Eso significa que van a ir adelante con la causa penal más llamativa y menos importante de la semana que pasó. La Justicia actuó lenta, sin advertir las características del hecho, que se diseminó por Facebook más allá de la geografía de pueblo chico. Pero lo cierto es que las agresiones denunciadas -en principio, lesiones leves, artículo 89 del Código Penal, que podría acarrear prisión de un mes a un año y por lo tanto nadie será detenido- no deberían merecer que se movilice el aparato de investigación estatal. Para la Justicia, hay decenas de casos como este cada fin de semana, más allá del impacto que tiene que una modelo de 18 años denuncie que ha sido agredida por una conocida de 19. La comunidad se interesó: los hijos van al boliche, las peleas previas a las salidas inquietan, las patoteadas y los incidentes entre chicas preocupan.

El problema en este caso es que estas dos adultescentes (viven como adultos pero dependen de sus padres para que les solucionen los problemas) ya encaran desde la vía judicial algo que podrían haber resuelto de otra manera. Hace unos meses los jueces de Menores aplicaron al conflicto de las chicas de los grupos "Quinteto Loggo" y "Blacktul" el sistema de mediación: tras acordar hasta la forma de saludarse, las adolescentes involucradas se pidieron disculpas mutuamente y se terminó el problema.

Ninguna de las dos jovencitas de hoy saldrá indemne. La sociedad debatió el caso, opinó y condenó en las redes sociales: dejó salir la crítica rápida y anónima y la discriminación con la ferocidad del chisme. Como si fuera un reality show o un capítulo de un programa del tipo divinas y populares, la personalidad y la honra de estas dos chicas estuvieron en el tapete, y el escándalo quedará en la memoria colectiva: ¿cómo van a volver a su vida normal?